
La monumental expansión de Minera Centinela —que busca extender la vida útil del yacimiento por tres décadas— trae consigo la construcción de infraestructura de proporciones históricas. Uno de los activos más críticos y de mayor envergadura en este proceso es el nuevo tranque de relaves.
Debido a los inmensos volúmenes que alcanzan estos depósitos en la actualidad y a las graves consecuencias que implicaría una falla, la legislación en Chile es sumamente rigurosa, exigiendo el monitoreo en línea y continuo de estas estructuras. Para cumplir y superar estas exigencias, la operación ha implementado los más altos estándares tecnológicos de la industria, dando paso a lo que en Geosinergia definimos como "Depósitos de Relaves Inteligentes".
Durante la entrevista, Rodrigo Vivencio (Director de Operaciones) explicó que este sistema se basa en un concepto muy similar al de las "ciudades inteligentes" (Smart Cities). En la práctica, esto significa que son los propios sensores instalados en terreno los que evalúan y reportan de manera autónoma la "salud estructural" del depósito en tiempo real.
Para lograr este control total, el monitoreo se enfoca en tres variables fundamentales:
La operatividad y el mantenimiento de esta compleja red de instrumentación están a cargo de Geosinergia. Roberto Yugar, Jefe de Operaciones en el contrato de Centinela, detalla que el trabajo se concentra en puntos neurálgicos como el muro principal norte y el muro secundario sur, además de los controles de infiltración (drenes y piscinas) ubicados aguas abajo.
En estos muros, los acelerómetros juegan un rol vital. Instalados tanto en el coronamiento (la parte superior) como en la base, permiten comparar las deformaciones. Pero su función va mucho más allá de simplemente registrar datos: operan como un sistema de alerta temprana. Si un acelerómetro detecta que se ha superado el umbral de movimiento permitido, "despierta" automáticamente y emite una alerta radial inmediata a los equipos en terreno.
Toda esta adquisición de datos funciona bajo el concepto de Internet de las Cosas (IoT), utilizando modernos sistemas de comunicación radial tipo LoRa. Esta arquitectura permite que el dato nazca automatizado en el sensor y se transmita de forma inalámbrica, quedando disponible incluso en los teléfonos móviles de los ingenieros.
Tener miles de datos por segundo no sirve de nada si no se pueden interpretar. Es aquí donde entra el software integrador T4G. Esta plataforma recibe toda la información de los instrumentos (inclinómetros, piezómetros, acelerómetros) y permite a los operadores visualizar el estado del relave de manera sencilla y en una sola pantalla.
Gracias a esta integración en línea, si las lecturas sobrepasan los umbrales definidos, se pueden tomar acciones operativas inmediatas, tales como cambiar los sectores de depositación del relave e incluso generar evacuaciones preventivas si la situación lo amerita. Además, esta misma arquitectura de red es la que permite disponibilizar los datos de manera transparente a las autoridades fiscalizadoras.
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