Actúan como el cerebro de las redes de telemetría, encargándose del enrutamiento masivo de datos con alta redundancia para garantizar la comunicación a larga distancia, superando obstáculos topográficos complejos. Su robustez los hace indispensables en megaproyectos mineros, largas infraestructuras lineales, canteras, túneles extensos y sitios remotos.
El equipamiento incluye enrutadores principales rugerizados con conexión a la nube o sistemas Edge locales. Para expandir la cobertura, utilizan repetidores especializados que permiten crear extensas redes multisalto y enrutadores diseñados para topologías industriales de banda ancha. Destacan fuertemente los módulos LoRaWAN, capaces de alcanzar un impresionante radio de comunicación ininterrumpida de hasta 15 kilómetros sin necesidad de infraestructura cableada adicional.

