Estos sistemas facilitan una precisa correlación climática y la predicción de escorrentías, permitiendo el filtrado de datos y la compensación térmica de otros instrumentos geotécnicos. Su despliegue es estratégico en presas, taludes, minería a cielo abierto, puentes vehiculares, viaductos y vías férreas.
Cuentan con estaciones modulares equipadas con dataloggers dedicados a monitorear diversos parámetros climáticos, pluviómetros de cazoleta y anemómetros para estudiar precipitaciones y vientos. Para el análisis térmico del terreno o estructuras, emplean cadenas estancas de termistores que elaboran perfiles de profundidad detallados y sondas térmicas de cuerda vibrante para mediciones prolongadas, operando de manera autónoma con energía solar o baterías integradas a modernas plataformas de visualización.

